mantener la calma durante un asalto

Cómo mantener la calma durante un asalto

Cómo mantener la calma durante un asalto. Ser víctima de un robo a mano armada es una situación por la que nadie quiere pasar. Pueden ser eventos muy peligrosos y estresantes para los involucrados, incluso si ya han sido entrenados para “sobrevivir”. Sin embargo, mantener la calma y mantener la calma es clave para no salir lastimado y luego trabajar con la policía para arrestar al agresor.

Método 1: mantener la calma

Nota los síntomas del pánico.

Lo más probable es que la víctima se sorprenda tanto por el evento que ni siquiera se dará cuenta de que está entrando en pánico. Pensar por un segundo en las reacciones y el nivel de pánico puede ayudar al individuo a mantener una sensación de calma durante el asalto. Mientras el ladrón está robando los objetos, observe si se manifiestan los siguientes síntomas:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Respiración corta y rápida
  • Sensación de confusión o dificultad para concentrarse.
  • Temblores perceptibles
  • Sudoración

Repite frases que te calmen.

Repita frases que le brinden calma y tranquilidad, evitando el pánico. Deben ser positivos, recordando que la víctima debe mantener la serenidad, la confianza de que no pasará nada malo y que sobrevivirá al asalto.

  • No te olvides de relajarte, guardar silencio y controlarte.
  • Dígase a sí mismo que es valiente y que sobrevivirá al asalto.
  • Piensa en estas líneas: “Estoy bien. Todo va a estar bien. Soy lo suficientemente valiente como para no estar nervioso y no hacerme daño “.

3. Intenta adoptar algunas técnicas de relajación.

A pesar de ser algo complicado de hacer durante una situación tan estresante, las técnicas de relajación pueden ayudar a una persona a reducir los efectos del pánico. Si logra completar este método, ayudará a mantener la tranquilidad durante el asalto.

  • Tense un músculo por unos segundos y luego relájelo. Haga esto con cada grupo muscular en el cuerpo.
  • En su mente, visualice un lugar seguro y tranquilo donde pueda “escapar”. Intenta usar todos tus sentidos al imaginarlo.
  • Concéntrese directamente en su ritmo cardíaco, sienta que su ritmo cardíaco desciende, su respiración se normaliza y su cuerpo se relaja cada vez más.

4. Reformule los comandos que el delincuente ha dado y conviértalos en frases positivas.

El ladrón puede gritar consignas, dejando a la víctima en pánico, presionada y asustada. Sin embargo, es posible reformular estos comandos en frases más positivas. Pensar de esta manera ayuda a mantener la sensación de que tienes un poco de control sobre la situación.

  • Reformula los siguientes comandos dentro de la cabeza. No los hables en voz alta.
  • “¡No te muevas!” se puede transformar en “Quédate quieto”.
  • La frase “¡No me mires!” se puede reformular a “Mira otra cosa”.

5. Tenga en cuenta que mantener la calma hace que la situación sea más controlada.

En general, el agresor busca dinero u objetos de valor. Mantenga la calma al recordar que cuanto más tranquilo, obediente y tranquilo se vuelva, menos posibilidades tendrá de sufrir algo malo durante el robo.

Método 2: hacerlo bien

1. Cooperar.

Durante el asalto, es importante que la víctima demuestre que no es una amenaza u obstáculo para el ladrón. Una buena manera de transmitirle este sentimiento es mantener la calma y cooperar con él. Siempre que dé una orden, obedezca, para que todas las personas que están bajo presión estén seguras en este momento estresante.

  • No ofrezca ayuda ni sea voluntario para hacer algo por el malhechor. Solo haz lo que te pida.
  • Escuche atentamente los comandos y realice las tareas de manera rápida y efectiva.
  • Si necesita hacer algo, informe al ladrón directamente y explique por qué lo está haciendo.
  • Pida permiso antes de tomar cualquier medida, como colocar las manos en un cajón o en los bolsillos.

2. Si no comprende uno de los comandos del agresor, solicite una aclaración.

Hay una manera correcta de pedirle al ladrón que explique lo que quiere, en caso de que la víctima no entienda. Hacerlo puede ser peligroso, ya que el criminal debe estar bastante agitado y nervioso. Use una de las siguientes técnicas para hacer la pregunta y controlar la situación:

  • La pregunta debe ser directa y breve. Diciendo “lo siento. No lo entendí. Será una manera simple y clara de hacerle entender lo que quiere.
  • Si escuchaste algo mal, intenta reformular lo que creías haber escuchado. Por ejemplo: “¿Solo quieres billetes de  100€?”.
  • Siempre pida permiso antes de hacer algo que pueda llamar la atención del agresor. Por ejemplo: “Necesito poner mi mano debajo del mostrador para obtener las llaves. ¿Todo bien?”.
  • Nunca haga preguntas que no sean relevantes para la confusión causada por la pregunta del criminal.

3. Hable directamente y solo cuando sea necesario.

Normalmente, durante un robo, la víctima debe permanecer en silencio. Sin embargo, el ladrón puede hacer una pregunta, exigiéndole que responda. Ser honesto y directo durante la respuesta ayuda a mantener la calma.

  • Las respuestas prolongadas a robos pueden aumentar el estrés y el pánico.
  • Cuando responda, muestre obediencia y disposición para “ayudar” al malhechor, de modo que se le transmita un sentimiento positivo.
  • Siempre responde honestamente.
  • Nunca intentes convencer al ladrón.
  • Si pregunta dónde está el dinero y cómo llegar allí, responda de la siguiente manera: En la caja fuerte. Está detrás del mostrador. No entre en más detalles sobre el dinero o la caja fuerte, a menos que se lo pidan.

4. No ofrecer resistencia.

Los ladrones no quieren pelear. Solo empeorará la situación, causando que usted y las otras víctimas se lastimen o empeoren. Durante el robo, mantén la calma y no intentes terminar la situación interfiriendo con el robo o atacándolos físicamente.

  • Muévete despacio y con calma. Los movimientos repentinos pueden ser interpretados como algo amenazante por el criminal.

5. Tome nota de todos los detalles que pueda.

Observar detalles relacionados con el ladrón y el robo será de gran valor para la policía, además de mantener su mente enfocada y tranquila. Presta mucha atención a todas las peculiaridades del malhechor y a todo lo que hace mientras comete el crimen para no estar nervioso.

  • Recuerda la apariencia del criminal. Intenta recordar la altura, el peso, la ropa y otros aspectos que pueden distinguirte.
  • Recuerda las acciones del ladrón. Recuerda lo que hizo y en qué orden.
  • No haga contacto visual ni mire. Solo eche un vistazo rápido.
  • Si cree que puede estar en peligro durante la “recopilación” de los detalles del delincuente, deténgase.

6. Cuando el ladrón se vaya, llame a la policía y cierre todas las puertas.

Inmediatamente después de la fuga del criminal, llame a la policía (091) mientras cierra puertas y ventanas. Informe el evento y la situación al asistente. El bloqueo de ventanas y puertas evitará que el bandido regrese, además de preservar la escena del crimen para cuando lleguen las autoridades.

  • Coopere con la policía y explique los detalles que pueda recordar.
  • Hable con otras personas que fueron víctimas del crimen para mantener su serenidad y recuerde los detalles del asalto.
  • No toque nada, ya que la policía deberá investigar la escena del crimen.
  • Verifique la condición de las víctimas justo después de cerrar las puertas y ventanas.

Consejos

  • Esté atento a los signos de pánico que pueden estar mostrando. Intenta minimizarlos.
  • Concéntrese en su cuerpo e intente relajar las partes que siente que están demasiado tensas.
  • Si lo desea, trate de imaginar un lugar seguro y sereno en su mente.
  • Siempre piense en frases que traigan tranquilidad y calma.
  • Reformular los comandos y la forma grosera en que se comporta el ladrón ayudará a mantener la calma.
  • Siempre obedezca al ladrón, evitando reaccionar u obstaculizarlo de cualquier manera.
  • Realizar sesiones de terapia después del robo puede ser beneficioso.

Advertencias

  • Durante un asalto, no reaccione.
  • No haga movimientos bruscos o rápidos.
  • Evite hacer contacto visual con el ladrón.
  • No discutas ni hables más de lo necesario con el malhechor.

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